
Crimen y Castigo: cuando la “viveza criolla” se convierte en delito
Mentirle a una compañía de seguros no es una picardía ni una forma de “sacar ventaja”: es un delito. Sin embargo, algunas conductas vinculadas al fraude todavía son naturalizadas y hasta consideradas socialmente aceptables. Inventar un accidente, exagerar un daño o declarar un robo que nunca ocurrió puede parecer, para quien lo hace, una maniobra menor. Pero detrás de cada fraude existe una conducta que afecta la confianza y la sustentabilidad de todo el sistema asegurador.
La campaña “Crimen y Castigo”, impulsada por el Comité Asegurador Argentino con la participación de ADIRA -Aseguradores del Interior de la República Argentina- y la Asociación Argentina de Compañías de Seguros (AACS), busca justamente cambiar esa mirada. A través de diferentes spots, se pone el foco en las consecuencias morales y legales que pueden derivarse de estas acciones: culpa, arrepentimiento, temor a las sanciones y, en determinados casos, consecuencias penales que pueden incluir una condena de prisión.
Desde noviembre de 2025, las compañías vienen acompañando la iniciativa con contenidos difundidos semanalmente en redes sociales bajo mensajes como “El fraude no es viveza, es un crimen” y “Robarle al seguro también es robar”. El objetivo es instalar una condena social frente a estas prácticas y evitar que continúen formando parte de una supuesta normalidad.
Porque la pregunta que plantea “Crimen y Castigo” es tan simple como contundente: si nadie consideraría aceptable robarle a otra persona, ¿por qué debería ser diferente cuando la víctima es una compañía de seguros? El fraude es un delito y, como tal, tiene consecuencias.
El fraude al seguro suele disfrazarse de “viveza”. Pero la realidad es otra: termina afectando a todos.
Cada engaño al sistema impacta en los asegurados que hacen las cosas bien.
Ser honesto no debería ser la excepción. Debería ser la regla.
Cuidar el sistema de seguros es responsabilidad de todos.
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